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Cuba seguirá presentando la Resolución que pide el levantamiento del bloqueo yanqui

bloqueoPoco tiempo después del triunfo de la revolución cubana el gobierno de Estados Unidos comenzó a adoptar medidas dirigidas a revertir el proceso de transformaciones que se iniciaba en el país y en junio de 1959 el Departamento de Estado norteamericano convocó a una reunión para orientar que: “correspondía al Gobierno de Estados Unidos asumir de inmediato una posición muy firme”… y que …”La mejor manera de alcanzar el necesario resultado era la presión económica.»

Poco tiempo después, el 6 de abril de 1960 otro informe de un funcionario del Departamento de Estado refleja que «La mayoría de los cubanos apoyan a Castro (…) no existe una oposición política efectiva (…) y reconoce además el informa que “el único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas».

Estos dos ejemplos de cómo se fue manejando la política contra Cuba en el gobierno norteamericano demuestran que desde el principio las medidas que se fueron aplicando contra nuestro país tenían el claro objetivo de “Someter intencionalmente al pueblo a condiciones de existencia que le pueden acarrear daños físicos, totales o parciales, para debilitar su decisión de luchar y vencer, y llevarlo a claudicar de su decisión de ser soberano e independiente.

El Plan para liquidar la Revolución cubana en pocos meses fue presentado a los Departamentos y Agencias gubernamentales el 18 de enero de 1962; se denominó Operación Mangosta  un proyecto que contenía 32 tareas, y 13 de ellas eran la planeación de la guerra económica ya en forma más estructurada y con parte importante de la codificación que conserva hasta la actualidad.

Un breve recuento histórico permite recodar que el 7 de febrero de 1962, el Presidente J F. Kennedy, declaró el bloqueo total contra Cuba, pero los antecedentes de dicha ley se remontan al año 1959 cuando Estados Unidos empieza a aplicar políticas de bloqueo contra Cuba, dirigidas esencialmente a socavar puntos vitales de la defensa y la economía cubanas.

Y aunque desde la Casa Blanca se habla de un embargo, aplicando a Cuba en tiempo de paz medidas de tiempo de guerra, desde 1909, quedó definido como principio del derecho internacional que el “bloqueo es un acto de guerra” y la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas lo califica como “crimen internacional de genocidio”.

Otras legislaciones como las leyes Torricelli, de octubre de 1992 y la Helms-Burton, de marzo de 1996 fueron aprobadas por el gobierno norteamericano para intensificar el Bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba, y además internacionalizarlo, con el deliberado propósito de dificultar las inversiones extranjeras en nuestro archipiélago.

Por ello la guerra económica de Estados Unidos contra Cuba rebasó los marcos de la bilateralidad y se convirtió en un fenómeno extraterritorial, lo que se evidencia en las multas millonarias que el gobierno norteamericano impone a empresas y grandes bancos extranjeros por hacer negocios con nuestro país, incluso después del 17 de diciembre del 2015, cuando se inició proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas y se han firmado varios acuerdos de cooperación entre los dos países.

Las leyes antes mencionadas privaron a los presidentes de EEUU de las prerrogativas que le permitían firmar una ley que ponga fin al bloqueo; pese a ello quien ocupa la Casa Blanca puede adoptar medidas que vacíen de contenido a esa guerra económica.

Se conoce por ejemplo que Obama puede autorizar las exportaciones de otros productos a Cuba, puede además permitir importaciones de productos y servicios cubanos a su país, incluidos aquellos manufacturado en otras naciones con materias primas cubanas, y puede incluso permitir que la mayor república de las Antillas adquiera en otras naciones productos que contengan más de un 10 por ciento de componentes  norteamericanos. Puede, pero no lo hace…

El pasado 14 de octubre se hizo pública una proclama presidencial, documento en el cual el presidente Barack Obama reiteró el llamado al Congreso para que levante el bloqueo, alegando que es una carga pesada y obsoleta sobre el pueblo de Cuba; pero, a la vez, se dice claramente que es importante que se levante el bloqueo porque constituye un impedimento para que Estados Unidos pueda avanzar en sus intereses dentro de Cuba.

Como sabemos el 20 de enero el presidente Obama va a concluir su mandato, en consecuencia se irá de la Casa Blanca, y el bloqueo seguirá ahí, lacerando el panorama económico, financiero y comercial de nuestro país; es por ello que Cuba seguirá presentando la Resolución que pide el levantamiento del bloqueo yanqui contra nuestro país ante la asamblea general de las Naciones Unidas.

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